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Nutrientes y medios de cultivo de las microalgas

Las microalgas necesitan luz, una fuente de carbono (CO₂) y nutrientes minerales —sobre todo nitrógeno y fósforo— además de micronutrientes. El medio de cultivo y su ajuste determinan el crecimiento y la composición de la biomasa.

Macronutrientes: carbono, nitrógeno y fósforo

El carbono procede del CO₂ (o del bicarbonato), que se fija en la fotosíntesis; su aporte suficiente es clave para un crecimiento rápido. El nitrógeno —como nitrato, amonio o urea— es esencial para sintetizar proteínas y clorofila.

El fósforo interviene en los ácidos nucleicos y en la transferencia de energía (ATP). El equilibrio entre estos macronutrientes condiciona tanto la velocidad de crecimiento como la composición final de la biomasa.

Micronutrientes y medios de cultivo

Además de los macronutrientes, las microalgas requieren micronutrientes en pequeñas cantidades: hierro, magnesio, azufre y oligoelementos como el zinc o el manganeso, imprescindibles para enzimas y pigmentos.

Para aportarlos se usan medios de cultivo definidos, ajustados a cada grupo: por ejemplo, medios ricos en bicarbonato y alcalinos para la Spirulina, o formulaciones específicas para especies de agua dulce y marinas. La calidad del agua y el control del pH son parte esencial del medio.

La limitación de nutrientes como herramienta

Regular los nutrientes no solo alimenta el cultivo: también es una herramienta para orientar la composición de la biomasa. Limitar el nitrógeno, por ejemplo, empuja a muchas especies a acumular lípidos o carotenoides.

Por eso muchos procesos usan una fase de crecimiento con nutrientes suficientes y una fase posterior de limitación controlada para maximizar el compuesto de interés, como la astaxantina o los lípidos.

Preguntas frecuentes

Luz, carbono (CO₂), nitrógeno y fósforo como macronutrientes, más micronutrientes como hierro, magnesio y oligoelementos, todo aportado en el medio de cultivo.

Es la disolución de agua y sales que aporta los nutrientes necesarios; se ajusta a cada especie (por ejemplo, alcalino para la Spirulina) y se controla su pH.

Fuentes

  1. Richmond, A. & Hu, Q. (eds.) (2013). Handbook of Microalgal Culture: Applied Phycology and Biotechnology. Wiley-Blackwell.
  2. Chisti, Y. (2007). Biodiesel from microalgae. Biotechnology Advances, 25(3), 294–306.
  3. Spolaore, P. et al. (2006). Commercial applications of microalgae. Journal of Bioscience and Bioengineering, 101(2), 87–96.
  4. Mata, T.M. et al. (2010). Microalgae for biodiesel production and other applications: A review. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 14(1), 217–232.

Divulgación científica basada en literatura especializada. Revisión científica: pendiente.

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