Introducción: dos microalgas, dos lógicas de proceso
La Chlorella y la spirulina —cuyo nombre comercial corresponde a los géneros Arthrospira y Limnospira— comparten el apellido de microalgas unicelulares, pero responden a dos lógicas de proceso distintas. Esa diferencia no es un detalle biológico: determina el coste energético, la trazabilidad, el perfil de contaminantes y, en última instancia, el coste por kilogramo de proteína digestible que un formulador de piensos está dispuesto a pagar.
Para un responsable técnico o de compras de alimentación animal, acuicultura o nutrición de monogástricos, la pregunta relevante no es cuál es «mejor», sino cuál encaja en la formulación concreta: especie diana, tasa de inclusión, tratamiento térmico del proceso de fabricación y restricciones regulatorias del mercado de destino. Este artículo compara los procesos de producción de Chlorella y spirulina orientados a piensos, con foco en la Unión Europea y en el contexto latinoamericano.
La producción europea de estas microalgas sigue siendo pequeña —menos del 1 % del volumen mundial—, mientras Asia concentra alrededor del 97,2 % del total. Europa y América presentan, no obstante, el crecimiento más dinámico, según los datos recogidos por CBI en su análisis del mercado europeo de chlorella y spirulina. Esa asimetría explica por qué la oferta europea compite con importaciones asiáticas de menor precio y por qué la diferenciación se juega en trazabilidad, certificación y especificación técnica.
Sistemas de cultivo: fotobiorreactor cerrado frente a raceway alcalino

La Chlorella se cultiva habitualmente mediante un proceso bifásico: una fase inicial de fermentación para producir inóculo, seguida de crecimiento en fotobiorreactores tubulares o paneles planos. En Europa también se emplean fermentadores cerrados para determinadas cepas, especialmente cuando se busca biomasa con perfil controlado y ausencia de contaminación. El sistema cerrado permite controlar temperatura, pH, intensidad lumínica y composición del medio, a costa de un mayor coste de infraestructura y de energía.
La spirulina, en cambio, se produce de forma fotoautótrofa en estanques abiertos tipo raceway, normalmente en condiciones alcalinas. El pH óptimo se sitúa en torno a 9,5–9,8 y la temperatura cercana a 30 °C, lo que reduce la competencia biológica de otros microorganismos y facilita el monocultivo sin esterilización completa. En Europa, estos estanques se instalan con frecuencia en invernaderos para controlar la temperatura y limitar la contaminación exterior.
La consecuencia práctica es doble. Por un lado, la spirulina ofrece un proceso generalmente más simple y con menor riesgo microbiológico gracias a la alcalinidad del medio. Por otro, queda más expuesta a contaminantes externos —metales pesados, micotoxinas y cianotoxinas— que pueden acumularse en estanques abiertos, lo que obliga a diseñar protocolos de control por lote. La Chlorella en sistema cerrado reduce esa exposición, pero traslada el esfuerzo al control energético y al mantenimiento del fotobiorreactor.
Para quien compara proveedores, la pregunta operativa es qué sistema declara el fabricante y qué evidencia documental acompaña al lote. Un proveedor de biomasa de microalgas que opere en sistema cerrado debería poder justificar parámetros de cultivo; uno que opere en raceway, controles de metales y cianotoxinas por lote.
Cosecha, secado y rotura celular: el paso que decide la digestibilidad
En Chlorella, la cosecha implica separación de la biomasa, lavado y secado. El punto crítico es la pared celular: su resistencia limita la digestibilidad en monogástricos si no se aplica una rotura previa. Los métodos disponibles incluyen molienda mecánica, homogeneización a alta presión y tratamientos enzimáticos. Cada uno tiene un coste energético y un efecto distinto sobre la integridad de proteínas y pigmentos.
En spirulina, la cosecha se realiza por filtración de la biomasa, prensado y secado, y el producto suele comercializarse como pasta o polvo deshidratado. La pared celular de Arthrospira es más delgada y de naturaleza glucolipídica, lo que en principio favorece una mayor accesibilidad de las proteínas sin necesidad de rotura mecánica intensiva. Esa diferencia es una de las razones por las que la spirulina se ha posicionado antes en alimentación animal.
El secado merece atención aparte. Temperaturas excesivas degradan pigmentos termosensibles como la ficocianina y pueden reducir la disponibilidad de aminoácidos esenciales. Por eso, la especificación técnica de un lote de microalga para pienso debería incluir no solo el contenido proteico bruto, sino indicadores de digestibilidad y de retención de compuestos funcionales. En el caso de la Chlorella, la rotura celular es la variable que más influye en el valor nutricional real; en spirulina, lo es el método de secado.
Perfil nutricional y funcionalidad en piensos
Ambas microalgas se investigan como fuentes proteicas y como aditivos funcionales en avicultura y acuicultura. Revisiones recientes describen mejoras potenciales en crecimiento, calidad de carne y huevo, y resistencia a enfermedades, aunque los resultados dependen de la especie, la dosis, la digestibilidad y el tratamiento térmico aplicado durante la fabricación del pienso. La revisión publicada en Animals sobre Spirulina platensis y Chlorella vulgaris en nutrición avícola resume esa variabilidad y subraya la necesidad de estandarizar las condiciones de inclusión.
La Chlorella presenta un potencial interesante como fuente de proteína, lípidos, pigmentos y compuestos funcionales, siempre que se resuelva la rotura celular. La spirulina destaca por su concentración proteica y por pigmentos como la ficocianina, con un proceso generalmente más simple. En ambos casos, el valor en pienso no depende solo de la composición bruta, sino de la fracción realmente digestible y de la estabilidad del ingrediente frente al procesado.
Para un formulador, la decisión se apoya en tres preguntas: qué porcentaje de inclusión tolera la especie diana sin penalizar rendimiento, qué tratamiento térmico recibe el pienso y qué evidencia de digestibilidad aporta el proveedor. La comparativa entre chlorella y spirulina publicada en Molecules sobre sus múltiples rutas de valor refuerza la idea de que ambas pueden convivir en la misma formulación con funciones complementarias, no sustitutivas.
Regulación europea: pienso, aditivos y producción ecológica
En la Unión Europea, el uso de microalgas en alimentación animal debe ajustarse al Reglamento (CE) 1831/2003 sobre aditivos para piensos. La autorización depende de la categoría, la especie animal, la función declarada y un expediente de seguridad. No debe asumirse que una autorización como alimento humano equivalga automáticamente a autorización para pienso: son marcos distintos y con requisitos distintos.
Además, la comercialización de materias primas para piensos en la UE se ordena a través del Catálogo de materias primas para piensos, cuya versión vigente es el Reglamento (UE) 2017/1017. Ese catálogo recoge las denominaciones y descripciones aplicables a cada materia prima, incluidas las microalgas, y es la referencia que un responsable de compras debe verificar antes de incorporar un nuevo ingrediente a la formulación.
Para producción ecológica, aplica el Reglamento (UE) 2018/848 y sus normas de desarrollo, que restringen el origen de insumos y las condiciones de transformación. Un proveedor que aspire a servir al segmento ecológico debe documentar no solo el origen de la biomasa, sino también los coadyuvantes y disolventes empleados en la extracción o el secado.
En América Latina, el marco es fragmentario: cada país define su propio registro de materias primas y aditivos, y la armonización es limitada. Para un comprador europeo que importe biomasa latinoamericana, la verificación regulatoria del país de origen no sustituye la verificación europea del producto final.
Mercado, coste por proteína digestible y logística
La oferta europea se orienta a sistemas cerrados, trazabilidad, certificación ecológica y productos de mayor valor. Un ejemplo citado por CBI es una empresa portuguesa que produce Chlorella vulgaris mediante proceso bifásico —fermentación más fotobiorreactores— y spirulina como pasta o polvo. Frente a ella, las importaciones asiáticas compiten con precios sensiblemente inferiores: referencias comerciales de 2023 situaban la spirulina ecológica en aproximadamente 7–13 €/kg desde India y la chlorella en 12–23 €/kg, según origen, formato y volumen.
Esas cifras, sin embargo, no son el criterio de decisión correcto para piensos. La adopción en alimentación animal dependerá más del coste por kilogramo de proteína digestible que del precio por kilogramo de biomasa. Un ingrediente con mayor contenido proteico pero baja digestibilidad puede resultar más caro por unidad útil que otro con menor proteína bruta pero mejor aprovechamiento. Por eso, la especificación técnica debe incluir digestibilidad, no solo composición.
En América Latina, el potencial es mayor para estanques abiertos de spirulina por radiación solar y temperaturas favorables. Los principales retos son el agua de calidad, la estandarización del proceso, el secado, el control de micotoxinas y metales, y la logística de exportación. La doble sede de ALGACEL, en Córdoba (Argentina) y Europa, responde a esa realidad: producción en origen con acceso a mercados en ambos extremos de la cadena.
Criterios de selección para responsables técnicos y de compras
Ante una decisión de compra, la comparativa de procesos se traduce en una lista de verificación concreta. En primer lugar, el sistema de cultivo declarado: cerrado, raceway o bifásico, con los controles asociados. En segundo, el método de cosecha y secado, con indicación de temperatura y tiempo. En tercero, la presencia o ausencia de rotura celular y el método empleado. En cuarto, la evidencia de digestibilidad y de retención de compuestos funcionales. En quinto, la documentación regulatoria: registro como materia prima o aditivo, y cumplimiento del Reglamento (UE) 2017/1017 cuando aplique.
ALGACEL produce microalgas unicelulares de agua dulce y comercializa biomasa, ingredientes y pigmentos para aplicaciones B2B. Las especificaciones concretas de producto, los parámetros de proceso y la documentación regulatoria asociada están pendientes de validación y deben consultarse caso por caso antes de su incorporación a una formulación.
Si su empresa evalúa la incorporación de Chlorella o spirulina en piensos, el siguiente paso operativo es solicitar la ficha técnica del producto de interés y contrastar sus parámetros con los requisitos de su especie diana y de su mercado de destino.
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Preguntas Frecuentes
¿Por qué la rotura celular es más crítica en Chlorella que en spirulina para piensos?
La pared celular de Chlorella es más resistente y limita la digestibilidad en monogástricos si no se aplica un tratamiento previo. Los métodos habituales incluyen molienda mecánica, homogeneización a alta presión y tratamientos enzimáticos. En spirulina, la pared es más delgada y de naturaleza glucolipídica, por lo que la accesibilidad de las proteínas suele ser mayor sin rotura mecánica intensiva. Esa diferencia explica por qué la especificación técnica de Chlorella debe incluir indicadores de digestibilidad, no solo proteína bruta.
¿Qué normativa europea regula el uso de microalgas en piensos?
El uso de microalgas en alimentación animal en la UE se ajusta al Reglamento (CE) 1831/2003 sobre aditivos para piensos, que exige autorización según categoría, especie animal y función declarada. Además, la comercialización de materias primas se ordena mediante el Catálogo de materias primas para piensos, cuya versión vigente es el Reglamento (UE) 2017/1017. Para producción ecológica aplica el Reglamento (UE) 2018/848. No debe asumirse que una autorización como alimento humano equivalga a autorización para pienso.
¿Qué diferencia hay entre un raceway abierto y un fotobiorreactor cerrado para producir microalgas?
El raceway abierto es un estanque de circulación donde la spirulina crece en condiciones alcalinas, con pH en torno a 9,5–9,8 y temperatura cercana a 30 °C, lo que reduce competidores biológicos pero expone el cultivo a contaminantes externos. El fotobiorreactor cerrado, usado con frecuencia para Chlorella, permite controlar temperatura, pH, luz y medio, a costa de mayor coste energético e infraestructura. La elección condiciona trazabilidad, riesgo microbiológico y coste final del ingrediente.
¿Cómo se decide entre Chlorella y spirulina para una formulación de pienso?
La decisión no se apoya en el precio por kilogramo de biomasa, sino en el coste por kilogramo de proteína digestible. Hay que considerar la especie diana, la tasa de inclusión tolerada, el tratamiento térmico del proceso de fabricación y la evidencia de digestibilidad aportada por el proveedor. La Chlorella aporta proteína, lípidos y pigmentos si se resuelve la rotura celular; la spirulina destaca por concentración proteica y ficocianina con un proceso más simple. Ambas pueden convivir con funciones complementarias.
¿Qué riesgos de contaminación existen en la producción de spirulina en estanques abiertos?
Los estanques abiertos están más expuestos a metales pesados, micotoxinas y cianotoxinas que pueden acumularse en la biomasa. Por eso es necesario diseñar protocolos de control por lote que incluyan análisis de metales y toxinas, además de parámetros microbiológicos. En Europa, el uso de invernaderos ayuda a controlar temperatura y limitar la contaminación exterior, pero no elimina la necesidad de controles analíticos sistemáticos. La documentación por lote es un criterio de selección de proveedor.
¿La autorización como alimento humano de una microalga sirve para piensos?
No. En la Unión Europea, el marco de alimento humano y el de alimentación animal son distintos. El uso en piensos se rige por el Reglamento (CE) 1831/2003 y, para materias primas, por el Reglamento (UE) 2017/1017. La autorización como alimento humano no implica autorización automática para pienso, porque cambian la categoría, la especie diana, la función declarada y el expediente de seguridad requerido. Verificar el encaje regulatorio es responsabilidad del operador que introduce el ingrediente en la formulación.

